Gran libertad

Gran libertad
Gran libertad
Sinopsis:

En la Alemania de posguerra, Hans vuelve una y otra vez a la cárcel por el mero hecho de ser homosexual. Su deseo de libertad se ve sistemáticamente frustrado cada vez que infringe el artículo 175 del Código Penal alemán. La única relación estable de su vida es Viktor, un asesino convicto con el que comparte celda desde hace mucho tiempo. Poco a poco, los sentimientos de repulsión iniciales dejarán paso al amor.

Reseña de la película:

El segundo largometraje de ficción del cineasta austríaco Sebastian Meise se estrenó en la sección Un Certain Regard del Festival de Cine de Cannes, que le otorgó el Premio del Jurado. Desde entonces, ha ganado un premio tras otro en diversos festivales internacionales.

Franz Rogowski es uno de los jóvenes actores más interesantes del panorama cinematográfico actual. Consigue aportar a cada uno de sus personajes facetas y sutilezas nuevas y sorprendentes, como elementos químicos aún sin nombrar ni clasificar. Interpretó a un tipo muy peligroso en Victoria, y al protagonista romántico del thriller dramático En Tránsito. Ahora, en Gran libertad se mete en la piel de un personaje con numerosas virtudes.

El personaje de Rogowski, Hans Hoffmann, fue la última persona «detenid[a] una mañana sin haber hecho nada malo», citando la famosa frase que inaugura la obra de Kafka El proceso. El supuesto «delito» de Hans es haber mantenido relaciones homosexuales.

Gran libertad es una obra que equilibra perfectamente varios temas e hilos narrativos. Examina en profundidad la historia de la posguerra alemana, la vida de los homosexuales antes de su despenalización y la manera en que la lógica mortal del encarcelamiento crea una prisión mental que convierte la prisión real en algo casi irrelevante. No ofrece una explicación de por qué Alemania siguió siendo tan intolerante tras la victoria de los Aliados, pero, sorprendentemente, esta omisión no resulta molesta. Meise no rehúye los clichés del género carcelario, pero les da su propio toque: asistimos a rencillas de presos en el patio, noches en aislamiento, vagos planes de fuga... Sin embargo, la película no es solo sombría: hay cierta frivolidad y, digámoslo claramente, una buena dosis de sexo.

En tres hilos temporales diferentes, encajados uno dentro de otro como muñecas rusas, Hans termina repetidamente en la misma prisión de alta seguridad por una serie de actos homosexuales. En concreto, se le castiga por haber sido sorprendido en flagrante delito (aquí no hay policía de pensamiento al estilo Orwell). El otro personaje recurrente en cada época —1945, 1957 y 1968, el año previo a la despenalización— es Viktor, interpretado por Georg Friedrich, actor austríaco también muy aclamado por el público. Viktor cumple cadena perpetua por asesinato y, al menos en un principio, es un homófobo recalcitrante. Con el tiempo, la relación entre los dos hombres va evolucionando hasta transformarse en algo que se parece, aunque no del todo, a una relación romántica.

David Katz, Cineuropa

Gran libertad es una coproducción entre Austria y Alemania. Producida por FreibeuterFilm (A) y Rohfilm Productions (DE). Ventas internacionales gestionadas por The Match Factory.